jueves, 31 de mayo de 2012

Hornos solares, una alternativa para cocinar de forma sostenible.


El horno o caja solar es una caja térmicamente aislada, diseñada para capturar la energía solar y mantener caliente su interior. Los materiales generalmente son de baja conducción de calor, lo que reduce el riesgo de quemaduras a los usuarios y evita la posibilidad de incendio tanto de la cocina como en el lugar en el que se utiliza. Además los alimentos no se queman ni se pasan conservando así su sabor y valor nutritivo” (Wikipedia. Cocina solar).

Primero de todo quería disculparme por la tardanza en la publicación del nuevo post, la verdad que he estado muy liado con futuros planes, trabajo y acciones realizadas con Greenpeace, grupo ecologista al cual pertenezco “oficialmente”.  A pesar de la fuerte presión sufrida este tiempo para publicar el nuevo artículo con gente gritándome por la calle: “Albert! Por favor, queremos un artículo tuyo! No nos hagas esperar más…etc! Y las visitas  incontroladas en el blog que han desbordado la mensajería pidiendo con extrema necesidad nuevos temas de debate (ironía pura y dura). Me dispongo a contaros brevemente mi nueva adquisición “eco”.

¿Qué pensaríais si con tres cartones reciclados, una chapa de hierro, un cristal, papel de plata (ironfix), un diario y mucha ilusión se puede hacer un horno solar? Imposible!!! Esta fue mi primera reacción y la de muchas personas que les hago la misma pregunta, pero no hay nada imposible para encaminarnos a un mundo más sostenible.

 Así lo demostraron los integrantes del grupo local de Greenpeace Illes Balears, que no lo dudaron ni un momento, y en 2 sábados fabricaron la escalofriante cifra de 7 hornos solares.  No fue tarea fácil, pero las ganas de trabajar y la ayuda de una veterana en hacer hornos, fueron ingredientes suficientes para poder finalizar con éxito este proyecto. 

Una vez asignado el día para su construcción, debíamos de conseguir todos los materiales necesarios para el mismo. Mi parte fue recopilar las cajas de bicicletas B’twin de Decathlon, que con la ayuda de compañeros pude conseguirlas con las medidas correspondientes. 

Con todo preparado, y hechas las explicaciones correspondientes,  nos pusimos manos a la obra. Empezamos a marcar encima de los cartones las dimensiones que tenían que hacer las tres cajas (base, interior y cubierta). Posteriormente cortamos y doblamos cada una de las cajas tal como indicaba el croquis que vemos aquí al lado, para después grapar las cajas, proceso bastante engorroso porque el cartón era muy grueso y necesitábamos que tuviese la consistencia adecuada. Entre tanto trabajo se nos hizo la hora de comer, un buen momento para descansar y recuperar fuerzas. Con la barriga llena volvimos “al tajo” acabando las cajas, pero debido a la cantidad de hornos que queríamos hacer, que algunos debían irse pronto y que surgieron algunos imprevistos técnicos… prorrogamos la finalización de los hornos para el fin de semana siguiente. 

Y así fue, con la suerte de poder volver a disfrutar de otro espléndido día de primavera, seguimos con los hornos. Este día nos organizamos mejor, unos ponían delicadamente el papel de plata, o mejor dicho ironfix, en la tapa superior que actúa de reflector, los otros lo ponían en la caja interior, lo que supuso que aumentase nuestra productividad, tanto que algunos ya pensaban en dedicarse a construir hornos solares a gran escala!!! Luego solo quedaba agarrar el cristal con silicona y poner papel de diario como aislante en los bordes de los hornos.
 Aquí tenéis el resultado:

         

La actividad fue un éxito, y prueba de ello que un mes después quedamos para probar los hornos solares,  con la mala suerte de que el día no nos acompañó del todo, pero incluso así, pudimos comprobar cómo los hornos calentaban lo suficiente para poder comer una buena pizza.  

Realmente esto no es un invento de hoy, ya hace años que existe y su funcionamiento se basa principalmente en algunos principios físicos como el efecto invernadero que se provoca cuando los rayos del sol entran en el espacio cerrado a través del cristal y son absorbidos por los materiales del interior de la caja. Otro concepto importante es la temperatura que puede alcanzar el horno, y eso dependerá del número y tamaño de reflectores usados. En nuestro caso, el horno llega alcanzar los 100º sin superar los 140º.

 Ahora sí, un buen consejo; poneros unas horas antes, estos hornos necesitan tiempo, así que como dicen en Mallorca. “Paciència i bona lletra”.
 
“This is your world this is our world”