“El horno o caja solar es una caja térmicamente
aislada, diseñada para capturar la energía solar y mantener caliente su
interior. Los materiales generalmente son de baja conducción de calor, lo que
reduce el riesgo de quemaduras a los usuarios y evita la posibilidad de
incendio tanto de la cocina como en el lugar en el que se utiliza. Además los
alimentos no se queman ni se pasan conservando así su sabor y valor nutritivo” (Wikipedia. Cocina
solar).
Primero de todo quería disculparme por la
tardanza en la publicación del nuevo post, la verdad que he estado muy liado
con futuros planes, trabajo y acciones realizadas con Greenpeace, grupo ecologista
al cual pertenezco “oficialmente”. A
pesar de la fuerte presión sufrida este tiempo para publicar el nuevo artículo
con gente gritándome por la calle: “Albert! Por favor, queremos un artículo
tuyo! No nos hagas esperar más…etc! Y las visitas incontroladas en el blog que han desbordado la
mensajería pidiendo con extrema necesidad nuevos temas de debate (ironía pura y
dura). Me dispongo a contaros brevemente mi nueva adquisición “eco”.
¿Qué pensaríais si con tres cartones reciclados,
una chapa de hierro, un cristal, papel de plata (ironfix), un diario y mucha ilusión
se puede hacer un horno solar? Imposible!!! Esta fue mi primera reacción y la
de muchas personas que les hago la misma pregunta, pero no hay nada imposible
para encaminarnos a un mundo más sostenible.
Así lo
demostraron los integrantes del grupo local de Greenpeace Illes Balears, que no lo dudaron ni un momento, y en 2 sábados
fabricaron la escalofriante cifra de 7 hornos solares. No fue tarea fácil, pero las ganas de trabajar
y la ayuda de una veterana en hacer hornos, fueron ingredientes suficientes para
poder finalizar con éxito este proyecto.
Una vez asignado el día para su construcción,
debíamos de conseguir todos los materiales necesarios para el mismo. Mi parte fue
recopilar las cajas de bicicletas B’twin de Decathlon, que con la ayuda de
compañeros pude conseguirlas con las medidas correspondientes.
Y así fue, con la suerte de poder volver a
disfrutar de otro espléndido día de primavera, seguimos con los hornos. Este
día nos organizamos mejor, unos ponían delicadamente el papel de plata, o mejor
dicho ironfix, en la tapa superior que actúa de reflector, los otros lo ponían
en la caja interior, lo que supuso que aumentase nuestra productividad, tanto
que algunos ya pensaban en dedicarse a construir hornos solares a gran
escala!!! Luego solo quedaba agarrar el cristal con silicona y poner papel de
diario como aislante en los bordes de los hornos.
Aquí tenéis
el resultado:
La actividad fue un éxito, y prueba de ello
que un mes después quedamos para probar los hornos solares, con la mala suerte de que el día no nos
acompañó del todo, pero incluso así, pudimos comprobar cómo los hornos calentaban
lo suficiente para poder comer una buena pizza.
Realmente esto no es un invento de hoy, ya
hace años que existe y su funcionamiento se basa principalmente en algunos
principios físicos como el efecto invernadero que se provoca cuando los rayos del
sol entran en el espacio cerrado a través del cristal y son absorbidos por los
materiales del interior de la caja. Otro concepto importante es la temperatura
que puede alcanzar el horno, y eso dependerá del número y tamaño de reflectores
usados. En nuestro caso, el horno llega alcanzar los 100º sin superar los 140º.
Ahora
sí, un buen consejo; poneros unas horas antes, estos hornos necesitan tiempo,
así que como dicen en Mallorca. “Paciència i bona lletra”.
“This is your world this is
our world”