lunes, 20 de febrero de 2012

Who killed the electric car? El coche eléctrico, el cuento de nunca acabar.


El coche eléctrico ya hace muchos años que está inventado, concretamente estos fueron los primeros tipos de coches en ser inventados y comercializados a mediados del siglo XIX, pero por desgracia, las limitaciones tecnológicas cortaron de raíz su expansión y fueron suplantados por los coches con motor de combustión interna que se hicieron con el control total del mercado.

A nivel técnico está claro que los coches con motor de combustión interna eran mucho más poderosos, tenían más autonomía y su fuente de alimentación, la gasolina (derivado del petróleo) abundaba en cantidades inmensurables, manteniendo el precio de este combustible a niveles muy asequibles hasta hace unos pocos años. A nivel ético-moral, es comprensible también que en esa época no se plantearan las futuras consecuencias desastrosas para el medioambiente que iba a causar la explotación y  el uso indiscriminado de este recurso natural fósil finito utilizado para el automóvil. Además, el concepto de contaminación ambiental no empieza aparecer hasta los 70’ cuando comienzan a surgir los primero brotes síntomas de que la Tierra se estaba deteriorando.

Por lo tanto, podemos concluir que el primer fracaso de los coches eléctricos es entendible por todas estas razones, y que a pesar de asumir hoy en día las consecuencias negativas del éxito total de los coches de combustión interna, también es verdad que modifico enteramente la organización de la vida social y urbana, creando nuevas ciudades y suburbios diseñados expresamente para el automóvil, facilitando y aumentando la calidad de vida de millones de personas en la comodidad, el ahorro de tiempo y la libertad de horario para realizar cualquier desplazamiento.

La pregunta que me hago es: si hace ya 40 años que sabemos que la contaminación de los mismos nos puede causar, y nos causa en la actualidad, enfermedades respiratorias, vasculares, cardíacas, etc. ¿ porque estamos tardando tanto en realizar la transición, en este caso concreto del transporte, al automóvil eléctrico?

Las respuestas a esta pregunta tal vez sean varias, pero lo que me gustaría que quedase claro en este artículo es que no es porque no existe la tecnología adecuada, sino que es porque a las grandes empresas y lobbies del petróleo que dominan prácticamente el mercado mundial, no les interesa hasta que su principal fuente de ingresos, la venta indiscriminada de petróleo, haya sido exprimida al máximo. Y la veracidad de esta afirmación la encontramos en que son estas multinacionales las que están comprando todos los nuevos avances tecnológicos en relación a fuentes de energía renovables, para sacarlas cuando a ellos les interese, y mientras tanto a seguir lucrándose a coste de la degradación ambiental y la salud pública de la población.

Para los escépticos que no se crean nada de esto, cada vez menos, recomiendo que veáis un documental que se llama como el título de este artículo, (Who killed the electric car?) 

Pocos son los que saben que en 1996, hace ya nada más ni nada menos que 15 años, en Estados Unidos la compañía Generals Motors lanzó el coche eléctrico, llamado EV1. Era un coche con una autonomía  cercana a los 150 km y con una velocidad máxima entre 110 y 130 km/hora, además con un diseño muy elegante, imitando a los deportivos y de colores llamativos. Eso sí, muy inteligentemente el experimento no permitía comprar el vehículo, solo lo podías adquirir en concepto de leasing pagando entre 250/500 $ al mes. La verdad que la idea era muy buena y se empezó a comercializar con bastante éxito, a pesar del miedo y el desconocimiento que existía entonces, y sobre todo de lo caro que era, ya que solo se produjeron unos 100 coches.

Hasta aquí todo perfecto, pero los loobys  del petróleo empezaron a hacerse la idea que ese coche podría influir en la pérdida  de beneficios de su negocio, asi que se pusieron manos a la obra para influenciar a cada uno de los rangos de la cadena para que esto fuera solo una anéctoda, como así fue.

Se empezaron a eliminar los puntos de recarga de las estaciones petroleras que se habían creado. Los legisladores argumentaban que no había una demanda grande para incentivar este producto, pero como sabéis no hay demanda si uno no quiere dar una oferta, sin incentivar la compra por parte del Estado, sin información detallada al consumidor, sin aprovechar las economías de escala, sin invertir en mejorar las baterías, etc.  Un ejemplo claro de que los gobiernos están a las órdenes de las grandes multinacionales es que concretamente  el gobierno estadounidense en esa época creó unas  deducciones fiscales para la compra del automóvil que más consumía del mercado, el  Hammer, que podían llegar hasta  los 10.000 euros. I en cambio las deducciones fiscales para la compra de coches eléctricos  no llegaban a los 4.000 euros.

Finalmente en una operación ejecutada con total impunidad, así como se fueron acabando los contratos de leasings, los coches no tenían opción a compra así que fueron retirados de sus dueños y destrozados literalmente para no poder ser usados nunca más. En definitiva, todos los niveles de la política en mayor y menor medida están influenciados por las grandes corporaciones que son realmente quienes mueven los hilos.

El sector del transporte es el único que ha seguido aumentando tanto en consumo de energía como en emisiones de gases de efecto invernadero.  En Europa se han dado una serie de pasos para realizar el cambio, pero como siempre va todo muy lento, e igual que en el otro continente las patentes las poseen los más poderosos.

Hoy en día, debido a la creciente conciencia por el respeto al medio ambiente, los coches eléctricos están cogiendo cada vez más protagonismo, pero también hay que enfocar el asunto desde una perspectiva de movilidad compartida que permita vaciar en parte las ciudades de coches, practicando el “carpooling” y el “carsharing” y además hacerlo con coches eléctricos para así reducir a niveles irrisorios la contaminación atmosférica. Como he comentado anteriormente, durante muchos años las ciudades se han moldeado para que en ellas, el automóvil fuera insustituible y ahora toca hacer justo lo contrario. Hay que planificar nuestros desplazamientos sabiendo que existen otros modelos de transporte alternativos al coche, como es la bicicleta urbana, tanto pública como privada o el transporte público en general.

This is your world, this is our world.

martes, 7 de febrero de 2012

La importancia de la eficiencia energética en el sector hotelero.

NH hoteles, el ejemplo a seguir.    

     La energía supone uno de los mayores costes de cualquier cadena hotelera, más del 30% de los costes generales y de explotación están relacionados con la energía, lo que constituye el segundo mayor capítulo del gasto después del de mano de obra.
     Concretamente NH hoteles, líder del mercado hotelero en España e Italia, y quinta mayor cadena de Europa con edificios en más de cuatrocientos emplazamientos, ha conseguido grandes ahorros de costes reduciendo el consumo de energía y creando protocolos de actuación más eficientes desde el punto de vista energético. Reducciones de costes que se trasladan posteriormente a los huéspedes en forma de precios más baratos por estos alojamientos de alta gama.
     Su plan medioambiental se divide en seis grupos o acciones: protección de la biodiversidad, reducción del consumo de agua, reducción del consumo de energía, utilización de energías renovables, reducción de las emisiones de CO2 y protección de residuos. Los cuales se plasman en cuatro puntos de donde se obtiene los siguientes datos: 

Resultados entre 2007 a 2010



     Analicemos ahora con ejemplos concretos las acciones más llamativas de esta estrategia empresarial.

     Para empezar, NH hoteles ha introducido un sistema de control de línea llamado Datamart que supervisa constantemente el uso de energía de todo el hotel utilizando la información para minimizar el derroche y optimizar el confort de los clientes al mismo tiempo.

     NH hoteles está siendo precursora del concepto de “habitaciones inteligentes”, un sistema de supervisión en tiempo real que puede mantener información actualizada sobre el consumo de agua, luz, aire acondicionado, calefacción, y ajustarlos a las necesidades cambiantes de los clientes, los cuales son recompensados por su conducta ecológica cuando finalizan su estancia con puntos adicionales en sus tarjetas de fidelidad si reducen su consumo energético. 

     Esta compañía también se encuentra en fase inicial de transformación de sus hoteles en minicentrales eléctricas, como por ejemplo ocurre en Italia donde hay instalada energía termosolar en el 15% de los hoteles, abasteciendo en algún caso hasta el 10% de sus necesidades energéticas totales. Además, es la primera cadena de su ramo que ofrece puntos de recarga gratuita para vehículos eléctricos en algunos de sus hoteles.

      Los productos de madera y papel utilizados están hechos con materiales exclusivamente procedentes de bosques sostenibles, así como los servicios y accesorios de todas las habitaciones están fabricados con biomateriales de bajo impacto medioambiental (toallas ecológicas, café comercio justo). Todos los desechos generados se reciclan, y los inodoros, duchas y grifos usan tecnología de última generación que minimiza el consumo de agua.

     Por otra parte ha formado un club de proveedores, cuyas líneas de producto son sometidas a continua supervisión, evaluación y perfeccionamiento para adaptarlas a los requisitos energéticos y a los prerrequisitos ecológicos fijados por NH hoteles.

     Todas estas acciones le han valido para obtener diferentes certificados ambientales, ya que más de 8.900 habitaciones de 70 hoteles cuentan con algún tipo de distintivo medioambiental y se espera ir ampliando ese número con el proyecto Green certificación. (ISO 14001, Certificado Huella de Carbono, Eropean GreenLight Award 2010)

     En conclusión, de esta forma obtienen un beneficio económico considerable, y al mismo tiempo, contribuyen a consolidar un negocio empresarial sostenible, haciendo saber a sus huéspedes que eligiendo esta cadena están reduciendo su huella de carbono y participando por una buena administración de la biosfera. En definitiva, todas estas acciones han hecho que aumente la productividad de la compañía de forma espectacular.

     Este mismo ejemplo lo podríamos aplicar en el sector de la agricultura y la ganadería, uno de los sectores más dependientes de los combustibles fósiles (petróleo y gas natural sobretodo) para el cultivo, fertilizantes, pesticidas, riego, manufacturación y transporte. Pero bueno, eso ya lo analizaremos en otro artículo, solo me gustaría que nos quedáramos con la idea de que en cada sector se puede aplicar toda la tecnología existente y futura para ir introduciendo la sostenibilidad en los negocios, obteniendo beneficios económicos, y que no sea una simple cuestión utópica de querer salvar el mundo.

PD: De estos tres enlaces, no os perdais el primero que sintetiza y profundiza de forma gráfica lo analizado en el artículo por parte de NH hoteles.