El coche eléctrico ya hace muchos años que está inventado, concretamente estos fueron los primeros tipos de coches en ser inventados y comercializados a mediados del siglo XIX, pero por desgracia, las limitaciones tecnológicas cortaron de raíz su expansión y fueron suplantados por los coches con motor de combustión interna que se hicieron con el control total del mercado.
A nivel técnico está claro que los coches con motor de combustión interna eran mucho más poderosos, tenían más autonomía y su fuente de alimentación, la gasolina (derivado del petróleo) abundaba en cantidades inmensurables, manteniendo el precio de este combustible a niveles muy asequibles hasta hace unos pocos años. A nivel ético-moral, es comprensible también que en esa época no se plantearan las futuras consecuencias desastrosas para el medioambiente que iba a causar la explotación y el uso indiscriminado de este recurso natural fósil finito utilizado para el automóvil. Además, el concepto de contaminación ambiental no empieza aparecer hasta los 70’ cuando comienzan a surgir los primero brotes síntomas de que la Tierra se estaba deteriorando.
Por lo tanto, podemos concluir que el primer fracaso de los coches eléctricos es entendible por todas estas razones, y que a pesar de asumir hoy en día las consecuencias negativas del éxito total de los coches de combustión interna, también es verdad que modifico enteramente la organización de la vida social y urbana, creando nuevas ciudades y suburbios diseñados expresamente para el automóvil, facilitando y aumentando la calidad de vida de millones de personas en la comodidad, el ahorro de tiempo y la libertad de horario para realizar cualquier desplazamiento.
La pregunta que me hago es: si hace ya 40 años que sabemos que la contaminación de los mismos nos puede causar, y nos causa en la actualidad, enfermedades respiratorias, vasculares, cardíacas, etc. ¿ porque estamos tardando tanto en realizar la transición, en este caso concreto del transporte, al automóvil eléctrico?
Las respuestas a esta pregunta tal vez sean varias, pero lo que me gustaría que quedase claro en este artículo es que no es porque no existe la tecnología adecuada, sino que es porque a las grandes empresas y lobbies del petróleo que dominan prácticamente el mercado mundial, no les interesa hasta que su principal fuente de ingresos, la venta indiscriminada de petróleo, haya sido exprimida al máximo. Y la veracidad de esta afirmación la encontramos en que son estas multinacionales las que están comprando todos los nuevos avances tecnológicos en relación a fuentes de energía renovables, para sacarlas cuando a ellos les interese, y mientras tanto a seguir lucrándose a coste de la degradación ambiental y la salud pública de la población.
Para los escépticos que no se crean nada de esto, cada vez menos, recomiendo que veáis un documental que se llama como el título de este artículo, (Who killed the electric car?)
Pocos son los que saben que en 1996, hace ya nada más ni nada menos que 15 años, en Estados Unidos la compañía Generals Motors lanzó el coche eléctrico, llamado EV1. Era un coche con una autonomía cercana a los 150 km y con una velocidad máxima entre 110 y 130 km/hora, además con un diseño muy elegante, imitando a los deportivos y de colores llamativos. Eso sí, muy inteligentemente el experimento no permitía comprar el vehículo, solo lo podías adquirir en concepto de leasing pagando entre 250/500 $ al mes. La verdad que la idea era muy buena y se empezó a comercializar con bastante éxito, a pesar del miedo y el desconocimiento que existía entonces, y sobre todo de lo caro que era, ya que solo se produjeron unos 100 coches.
Hasta aquí todo perfecto, pero los loobys del petróleo empezaron a hacerse la idea que ese coche podría influir en la pérdida de beneficios de su negocio, asi que se pusieron manos a la obra para influenciar a cada uno de los rangos de la cadena para que esto fuera solo una anéctoda, como así fue.
Se empezaron a eliminar los puntos de recarga de las estaciones petroleras que se habían creado. Los legisladores argumentaban que no había una demanda grande para incentivar este producto, pero como sabéis no hay demanda si uno no quiere dar una oferta, sin incentivar la compra por parte del Estado, sin información detallada al consumidor, sin aprovechar las economías de escala, sin invertir en mejorar las baterías, etc. Un ejemplo claro de que los gobiernos están a las órdenes de las grandes multinacionales es que concretamente el gobierno estadounidense en esa época creó unas deducciones fiscales para la compra del automóvil que más consumía del mercado, el Hammer, que podían llegar hasta los 10.000 euros. I en cambio las deducciones fiscales para la compra de coches eléctricos no llegaban a los 4.000 euros.
Finalmente en una operación ejecutada con total impunidad, así como se fueron acabando los contratos de leasings, los coches no tenían opción a compra así que fueron retirados de sus dueños y destrozados literalmente para no poder ser usados nunca más. En definitiva, todos los niveles de la política en mayor y menor medida están influenciados por las grandes corporaciones que son realmente quienes mueven los hilos.
El sector del transporte es el único que ha seguido aumentando tanto en consumo de energía como en emisiones de gases de efecto invernadero. En Europa se han dado una serie de pasos para realizar el cambio, pero como siempre va todo muy lento, e igual que en el otro continente las patentes las poseen los más poderosos.
Hoy en día, debido a la creciente conciencia por el respeto al medio ambiente, los coches eléctricos están cogiendo cada vez más protagonismo, pero también hay que enfocar el asunto desde una perspectiva de movilidad compartida que permita vaciar en parte las ciudades de coches, practicando el “carpooling” y el “carsharing” y además hacerlo con coches eléctricos para así reducir a niveles irrisorios la contaminación atmosférica. Como he comentado anteriormente, durante muchos años las ciudades se han moldeado para que en ellas, el automóvil fuera insustituible y ahora toca hacer justo lo contrario. Hay que planificar nuestros desplazamientos sabiendo que existen otros modelos de transporte alternativos al coche, como es la bicicleta urbana, tanto pública como privada o el transporte público en general.
This is your world, this is our world.
