¿Estamos aún a tiempo? o por el contrario, ¿es demasiado tarde?
“El futuro es prometedor, pero desgraciadamente en la lucha entre lo finito y lo infinito solo hay un vencedor”. (J.M. González Vélez, Presidente de la Asociación de Productores de Energías Renovables – APPA).
El petróleo ha movido el mundo durante todo el siglo XX, y la economía mundial ha establecido una dependencia absoluta de este recurso natural finito, hasta llegar al punto que casi cualquier producto que se fabrica contiene petróleo o derivados del mismo.
Siendo pragmáticos, hay que reconocer que el petróleo junto con su antecesor, el carbón, y su ulterior, el gas natural, han sido recursos claves para el progreso económico, social y tecnológico de la humanidad. Estas fuentes naturales nos han permitido aumentar nuestro bienestar social y nivel de vida de forma exponencial, (comparado con el aumento realizado en todos los siglos anteriores) empezando por la primera revolución industrial a finales del siglo XIX, siguiendo con la segunda a principios del XX, hasta llegar al cénit de producción mundial de petróleo (peak oil) que se alcanzó en 2006, junto con el récord histórico del precio del barril de crudo alcanzado en el verano del 2008.
Los avances científicos, tecnológicos y medicinales derivados del uso de este combustible, han provocado también desequilibrios demográficos preocupantes en la actualidad. La explotación indiscriminada a cualquier precio ha generado carísimos inconvenientes. Debemos matizar que por ejemplo, el petróleo, no es nocivo por sí solo ya que la propia naturaleza puede asimilar y regenerar este recurso natural, aunque en miles años. Pero nosotros con la sobreexplotación, y la transformación del petróleo para generar electricidad hemos llegado a un punto en que la naturaleza no es capaz de asimilar todas estas sustancias nocivas generadas, con el consecuente resultado del calentamiento global que todos conocemos. Por esta razón, es la gestión ineficiente de este recurso la que ha provocado impactos irreversibles en los sistemas naturales y culturales, creyendo que el hombre es el centro de la Tierra, dominando y transformando todo lo que tiene a su alcance sin pensar en las consecuencias de sus actos.
Todo este dilema puede ser “entendible” hasta los 70’, que es cuando se empieza a tomar conciencia de este problema, concretamente es en la Conferencia de Estocolmo (1972) de la Naciones Unidas donde por primera vez se da una llamada de atención a la comunidad internacional sobre los riesgos del modelo de desarrollo elegido (consumo descontrolado de todos los recursos naturales posibles) y sus problemas ambientales de carácter trasnacional y global. Pero durante estos últimos 40 años, hemos podido obtener toda la información necesaria para actuar, y a pesar de realizar muchísimas “Cumbres y Conferencias Internacionales” el avance ha sido mínimo, ya que desgraciadamente priman antes los intereses económicos que los medioambientales.
Pero una vez llegado a este punto, parece que sí, que ha llegado la hora de despertar, y de realizar el cambio a la Tercera Revolución Industrial (término acuñando por Jeremy Rifkin, que analizaré en próximos artículos) en la que el poder lateral transforme la energía, la economía y el mundo, y todo a través de las energías renovables, las cuales provienen de recursos naturales infinitos, virtualmente inagotables, ya sea por la inmensa cantidad de energía que contienen o porque son capaces de regenerarse por medios naturales.
Aunque existen muchas clasificaciones y subgrupos las energías renovables las podemos separar en:
- Energía hidráulica (agua). - Biomasa (residuos urbanos).
- Energía eólica (viento). - Energía mareomotriz (mares y océanos).
- Energía solar (Sol). - Biocombustibles.
- Energía geotérmica (calor de la Tierra)
Y no menciono la energía nuclear como hacen algunos políticos interesados, porque a pesar de no emitir gases de efecto invernadero, genera unos residuos radiactivos muy perdurables en el tiempo, sin mencionar las terribles consecuencias que pueden causar y han causado los accidentes de reactores nucleares, que a pesar de estar sometidos a fuertes medidas de seguridad, la naturaleza y los mismos seres humanos son capaces de destruir cualquier cosa (terremotos, tsunamis, huracanes o simplemente guerras).
Recientemente en España algunos se están dando cuenta de lo que otros ya llevaban años denunciando, un país con una dependencia superior al 80% de las importaciones energéticas es un país económicamente vulnerable. Y os aseguro que el futuro nos deparará otros récords en el precio del barril de petróleo por dos factores relacionados entre sí: el aumento de la demanda agregada (más gente que quiere petróleo y menos reservas existentes) y las interrupciones y trastornos causados por la inestabilidad política en los estados petrolíferos de la región (Libia, Egipto, Iraq, Irán, Yemen, Kuwait, Catar, Omán, e incluso Arabia Saudita).
En Europa la capacidad de producción de energía renovable no se ha visto afectada por la crisis y sus inversiones siguen aumentando cada año (PNUMA, 2010). China es el país que más invierte en energía limpia, junto con EEUU, con más de un tercio del total de la energía eólica mundial, pero también es unos de los principales emisores de gases de efecto invernadero. Dentro de la Unión Europea hay muchas diferencias en el uso y la promoción de estas energías alternativas pero está habiendo un cambio de tendencia desde 2006-2007, sobre todo para reducir la dependencia exterior en su abastecimiento energético.
El informe “Energy trends 2030” (CE, 2010) prevé que en 2020, dos tercios de la nueva capacidad de producción eléctrica europea provenga de energías renovables. Con la energía eólica como líder (41%), seguida de la hidráulica, la biomasa y otras (20%). Como contrapartida, dice que la energía procedente de los combustibles fósiles solo representará el 39% de la nueva capacidad de producción, compuesta por gas (17%), carbón (12%), energía nuclear (7%), y petróleo (3%).
Ahora analizaré, sin profundizar demasiado, la situación de las dos energías renovables con más peso en la Unión Europea a día de hoy:
La energía eólica ha conocido, en los últimos años, un desarrollo muy importante ya que supone más del 5% de la energía consumida en Europa, porcentaje que sube cerca del 25% en Dinamarca o un 15% en España. GWEC (2008).
| Gáfico: Productores de energía eólica |
La reducción del precio de las turbinas es otra cuestión que se debe superar, pero se espera un gran progreso técnico en poco tiempo. Y finalmente la presión fiscal debería de minimizarse, y estudiar la posibilidad subvencionar los altos costes de inversión inicial.
Cuando hablamos de energía solar primero hay que distinguir entre fotovoltaica y térmica. En Europa destacan tres países líderes en energía fotovoltaica Alemania, Italia y España. Europa compite por el liderazgo de esta energía con China, y la clave está en aumentar su eficiencia, ya que aún sale bastante cara producirla. En energía solar térmica se unen al grupo pionero Grecia, Austria y Francia.
Se realizan numerosos proyectos de I+D de este tipo de energía, un ejemplo es proyecto EU-SOLARIS, en Almería, que se basa en la creación de tecnologías de energía solar concentrada para mejorar el rendimiento de la misma. A escala internacional existe un proyecto muy ambicioso y espectacular llamado Desertec, energía solar en el Sáhara, que podría cubrir las necesidades energéticas de toda Europa, y en el cual también se contempla una planta en Almería que ya funciona en la actualidad.
La verdad es que si hubiéramos dedicado una ínfima parte de los recursos económicos dedicados a investigación de la energía nuclear, tanto en su vertiente militar como civil, y de las ayudas directas e indirectas a las energías convencionales, ahora tendríamos una energía limpia mucho más barata que cualquiera de las tradicionales. Además, está demostrado que las energías alternativas generan entre ocho y setenta veces más puestos de trabajo por megavatio instalado.
Pero a pesar de todo lo comentado, creo que aún estamos a tiempo para realizar esta transición explosiva hacía un régimen de energías renovables, y muchos países están dando ejemplos de ello, simplemente hay que coger lo mejor de cada uno e intentar ir todos hacía la misma dirección, el mismo objetivo: el fin de una era, el fin de las energías convencionales.
This is your world, this is our world.
Com tu dius encara hi ha molt per fer i molt per estodiar. Ses coses no canvien d'un dia per s`altra, tarda molt y poc a poc ses renovables aniran agafant forçes.
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