lunes, 23 de enero de 2012

Fin de las energías convencionales y apuesta total por las energías renovables.

¿Estamos aún a tiempo? o por el contrario, ¿es demasiado tarde?



 “El futuro es prometedor, pero desgraciadamente en la lucha entre lo finito y lo infinito solo hay un vencedor”. (J.M. González Vélez, Presidente de la Asociación de Productores de Energías Renovables – APPA).


El petróleo ha movido el mundo durante todo el siglo XX, y la economía mundial ha establecido una dependencia absoluta de este recurso natural finito, hasta llegar al punto que casi cualquier producto que se fabrica contiene petróleo o derivados del mismo.

            Siendo pragmáticos, hay que reconocer que el petróleo junto con su antecesor, el carbón, y su ulterior, el gas natural, han sido recursos claves para el progreso económico, social y tecnológico de la humanidad.  Estas fuentes naturales nos han permitido aumentar nuestro bienestar social y nivel de vida de forma exponencial, (comparado con el aumento realizado en todos los siglos anteriores) empezando por la primera revolución industrial a finales del siglo XIX, siguiendo con la segunda a principios del XX, hasta llegar al cénit de producción mundial de petróleo (peak oil) que se alcanzó en 2006, junto con el récord histórico del precio del barril de crudo alcanzado en el verano del 2008.


                                                     
 

Los avances científicos, tecnológicos y medicinales derivados del uso de este combustible, han provocado también desequilibrios demográficos preocupantes en la actualidad. La explotación indiscriminada a cualquier precio ha generado carísimos inconvenientes. Debemos matizar que por ejemplo, el petróleo, no es nocivo por sí solo ya que la propia naturaleza puede asimilar y regenerar este recurso natural, aunque en miles años. Pero nosotros con la sobreexplotación, y la transformación del petróleo para generar electricidad hemos llegado a un punto en que la naturaleza no es capaz de asimilar todas estas sustancias nocivas generadas, con el consecuente resultado del calentamiento global que todos conocemos. Por esta razón, es la gestión ineficiente de este recurso la que ha provocado impactos irreversibles en los sistemas naturales y culturales, creyendo que el hombre es el centro de la Tierra, dominando y transformando todo lo que tiene a su alcance sin pensar en las consecuencias de sus actos.
                          








Todo este dilema puede ser “entendible” hasta los 70’, que es cuando se empieza a tomar conciencia de este problema, concretamente es en la Conferencia de Estocolmo (1972) de la Naciones Unidas donde por primera vez se da una llamada de atención a la comunidad internacional sobre los riesgos del modelo de desarrollo elegido (consumo descontrolado de todos los recursos naturales posibles) y sus problemas ambientales de carácter trasnacional y global. Pero durante estos últimos 40 años, hemos podido obtener toda la información necesaria para actuar, y a pesar de realizar muchísimas “Cumbres y Conferencias Internacionales” el avance ha sido mínimo, ya que desgraciadamente priman antes los intereses económicos que los medioambientales.


Pero una vez llegado a este punto, parece que sí, que ha llegado la hora de despertar, y de realizar el cambio a la Tercera Revolución Industrial (término acuñando por Jeremy Rifkin, que analizaré en próximos artículos) en la que el poder lateral transforme la energía, la economía y el mundo, y todo a través de las energías renovables, las cuales provienen de recursos naturales infinitos, virtualmente inagotables, ya sea por la inmensa cantidad de energía que contienen o porque son capaces de regenerarse por medios naturales.

Aunque existen muchas clasificaciones y subgrupos las energías renovables las podemos separar en:

- Energía hidráulica (agua).                - Biomasa (residuos urbanos). 
- Energía eólica (viento).                    - Energía mareomotriz (mares y océanos).
- Energía solar (Sol).                           - Biocombustibles.
- Energía geotérmica (calor de la Tierra)

Y no menciono la energía nuclear como hacen algunos políticos interesados, porque a pesar de no emitir gases de efecto invernadero, genera unos residuos radiactivos muy perdurables en el tiempo, sin mencionar las terribles consecuencias que pueden causar y han causado los accidentes de reactores nucleares, que a pesar de estar sometidos a fuertes medidas de seguridad, la naturaleza y los mismos seres humanos son capaces de destruir cualquier cosa (terremotos, tsunamis, huracanes o simplemente guerras).

Recientemente en España algunos se están dando cuenta de lo que otros ya llevaban años denunciando, un país con una dependencia superior al 80% de las importaciones energéticas es un país económicamente vulnerable. Y os aseguro que el futuro nos deparará otros récords en el precio del barril de petróleo por dos factores relacionados entre sí: el aumento de la demanda agregada (más gente que quiere petróleo y menos reservas existentes) y las interrupciones y trastornos causados por la inestabilidad política en los estados petrolíferos de la región (Libia, Egipto, Iraq, Irán, Yemen, Kuwait, Catar, Omán, e incluso Arabia Saudita).
  
En Europa la capacidad de producción de energía renovable no se ha visto afectada por la crisis y sus inversiones siguen aumentando cada año (PNUMA, 2010). China es el país que más invierte en energía limpia, junto con EEUU, con más de un tercio del total de la energía eólica mundial, pero también es unos de los principales emisores de gases de efecto invernadero. Dentro de la Unión Europea hay muchas diferencias en el uso y la promoción de estas energías alternativas pero está habiendo un cambio de tendencia desde 2006-2007, sobre todo para reducir la dependencia exterior en su abastecimiento energético.

El informe “Energy trends 2030” (CE, 2010) prevé que en 2020, dos tercios de la nueva capacidad de producción eléctrica europea provenga de energías renovables. Con la energía eólica como líder (41%), seguida de la hidráulica, la biomasa y otras (20%). Como contrapartida, dice que la energía procedente de los combustibles fósiles solo representará el 39% de la nueva capacidad de producción, compuesta por gas (17%), carbón (12%), energía nuclear (7%), y petróleo (3%).

Ahora analizaré, sin profundizar demasiado, la situación de las dos energías renovables con más peso en la Unión Europea a día de hoy:

*      Energía eólica           
                                        
La energía eólica ha conocido, en los últimos años, un desarrollo muy importante ya que supone más del 5% de la energía consumida en Europa, porcentaje que sube cerca del  25% en Dinamarca o un 15% en España. GWEC (2008).     
Gáfico: Productores de energía eólica
Está claro que para aumentar la eficiencia energética de las energías renovables es necesario realizar grandes inversiones a largo plazo, sobre todo en I+D, y en este sentido está trabajando la UE. Por poner un ejemplo de infraestructura paneuropea de investigación en materia energética hay un proyecto que se realiza en Dinamarca llamado WindScanner, cuyos conocimientos se traducirán en turbinas eólicas más eficientes, resistentes y ligeras.

La promoción de renovables a pequeña escala es un objetivo pendiente, el problema aparece en la instalación de estas infraestructuras como los molinos de viento, que no existe una diferenciación a nivel legislativo entre instalar un pequeño molino de viento o un parque eólico de 20.000 kw. Otra traba administrativa es el tiempo para conseguir estos permisos, que pueden oscilar entre 8 semanas y 2 años. Además es vital llevar a cabo campañas de concienciación para informar y corregir las percepciones negativas que existen, como el impacto ambiental que es mínimo si se instala correctamente.

La reducción del precio de las turbinas es otra cuestión que se debe superar, pero se espera un gran progreso técnico en poco tiempo. Y finalmente la presión fiscal debería de minimizarse, y estudiar la posibilidad subvencionar los altos costes de inversión inicial.


*      Energía solar.

Cuando hablamos de energía solar primero hay que distinguir entre  fotovoltaica y térmica. En Europa destacan tres países líderes en energía fotovoltaica Alemania, Italia y España. Europa compite por el liderazgo de esta energía con China, y la clave está en aumentar su eficiencia, ya que aún sale bastante cara producirla. En energía solar térmica se unen al grupo pionero Grecia, Austria y Francia.

Se realizan numerosos proyectos de I+D de este tipo de energía, un ejemplo es proyecto EU-SOLARIS, en Almería, que se basa en la creación de tecnologías de energía solar concentrada para mejorar el rendimiento de la misma.  A escala internacional existe un proyecto muy ambicioso y espectacular llamado Desertec, energía solar en el Sáhara, que podría cubrir las necesidades energéticas de toda Europa, y en el cual también se contempla una planta en Almería que ya funciona en la actualidad.  
Adjunto los dos enlaces que no tienen desperdicio:






            La verdad es que si hubiéramos dedicado una ínfima parte de los recursos económicos dedicados a investigación de la energía nuclear, tanto en su vertiente militar como civil,  y de las ayudas directas e indirectas a las energías convencionales, ahora tendríamos una energía limpia mucho más barata que cualquiera de las tradicionales. Además, está demostrado que las energías alternativas generan entre ocho y setenta veces más puestos de trabajo por megavatio instalado.

            Pero a pesar de todo lo comentado, creo que aún estamos a tiempo para realizar esta transición explosiva hacía un régimen de energías renovables, y muchos países están dando ejemplos de ello, simplemente hay que coger lo mejor de cada uno e intentar ir todos hacía la misma dirección, el mismo objetivo: el fin de una era, el fin de las energías convencionales.



This is your world, this is our world.

jueves, 12 de enero de 2012

RECICLAJE, mucho por hacer todavía.


La sostenibilidad de cualquier producto va en contra del crecimiento económico tradicional como muestra  una de las reglas económicas ligada al concepto de obsolescencia planificada: “nada de lo producido se puede permitir durar más de lo que pueda ser soportado para continuar el consumo cíclico”.

Por todos es conocido que el actual sistema educativo es anticuado, anacrónico y  basado en un modelo de producción pensado para la revolución industrial y no para los tiempos actuales. Pero sobre educación ya hablaremos otro día, simplemente quería introducir este tema porque el reciclaje es un concepto que empezó a introducirse en el sistema educativo hace dos décadas, de forma muy tímida y ha avanzado lentamente. Por eso, además de potenciar sus valores en las aulas de forma incisiva, también hay que realizar un gran trabajo fuera de ellas para concienciar a una población que ha crecido sin interiorizar estos valores. Porque la generación de residuos en los últimos años ha crecido exponencialmente debido a la cantidad de productos envasados que se comercializan, a la poca vida útil de los productos acabados, al incremento constante de los avances tecnológicos, y  al aumento de la población, sobretodo de la clase media de los países emergentes que demandan todos estos productos.

A nivel Europeo, se necesita una legislación más restrictiva, pero el problema es que cada Estado miembro gestiona los residuos de forma diferente y deberían seguir la Directiva Marco de Residuos (2008/98/CE), que obliga a los Estados miembros a desarrollar programas de prevención de residuos antes del 2014, y en los que se recojan las prioridades de tratamiento de residuos, las “4R”:

-       Reducir: minimizar el origen de los residuos.

-       Reutilizar: alargar su vida útil.

-       Reciclar: hacer nuevos productos o embalajes de material usado.

-       Recuperar: con la incineración obtendremos energía eléctrica para el funcionamiento de las instalaciones y para exportar a la red eléctrica.

La producción de residuos de la UE crece, actualmente se producen unos 600kg de residuos por persona al año, los cuales amenazan tanto al ecosistema como a la salud humana. Y estoy plasmando datos europeos que son en su mayoría mucho más positivos que otras grandes potencias como los Estados Unidos, China o India.

En tasas de reciclaje, (6º Programa de Acción en  medio ambiente 2002-2012), muestra grandes diferencias entre los países de la UE (desde un pequeño porcentaje, hasta al 70%), pero la nota positiva es que en general el reciclaje global aumenta. Hasta ahora, solo un pequeño número de países de la UE han implementado la Directiva Marco de Residuos. Aparte de reducir los residuos, con los ya generados solo se pueden hacer tres cosas:


1 - Enterrarlos (vertederos).   
Aún hay 8 países de la UE que solo utilizan los vertederos para deshacerse de los residuos (Irlanda, Rumania, Eslovenia, Grecia, Lituania, Bulgaria, Malta y Chipre). Y todos los demás Estados también destinan una parte importante de sus residuos a estos “megabasureros”, solo Alemania deposita en vertederos un 1.54% de las basuras producidas, como siempre el ejemplo a seguir.

2- Incinerarlos (incineradoras). 
 Los residuos se utilizan como insumos, quemándose, reduciendo el volumen de residuos y obteniéndose energia en forma de calor, aunque sólo se pueda aprovechar un bajo porcentaje del calor para convertirlo en energía aprovechable (un 20%). A pesar de tener un par de ventajas más respecto a los vertederos,  las incineradoras requieren un coste elevado en sentido económico y de salud.  Entre los países que generan más energía a través de la incineración son Dinamarca, Países Bajos, Luxemburgo, Bélgica, Suecia y Alemania.

Un ejemplo muy curioso de mala gestión de residuos y utilización de la incineradora como modelo de abaratar costes y reciclar más, lo encontramos en Mallorca, como no podía ser en otro sitio, donde los políticos de turno quisieron colgarse la medalla sin mirar todas las alternativas posibles. Pero os dejo el enlace de GreenpeaceEspaña para que juzguéis vosotros mismos. 


3- Reciclarlos. 
Utilizarlos como un recurso que a través de la clasificación y el tratamiento adecuado de los mismos,  se pueden obtener beneficios económicos. Por ejemplo, el teléfono móvil contiene oro, platino y cobre, recursos muy escasos en Europa. Los países que más han avanzado en la reducción de residuos son Alemania, Bélgica y Letonia.




En este campo hay que nombrar un programa que está triunfando en todos los países donde se ha incorporado, impulsado a nivel español por “Retorna”,  una asociación sin ánimo de lucro integrada por agentes sociales, empresas, ONG ambientales e instituciones, cuyo objetivo es promover un modelo sostenible de producción y consumo, impulsando la recuperación y reciclaje máximos de residuos. Como primera iniciativa, promueve en España la gestión responsable de los residuos a través de un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) de envases de bebidas.
 

Enlace al video, nos lo perdáis!!!




Además, el reciclaje no solo reduce emisiones de los gases de efecto invernadero, sino que también  mejora la calidad de los suelos, crea puestos de trabajo, y disminuye la dependencia de la importación de materias primas. En este sentido, la UE tiene como objetivo reciclar el 50% de residuos municipales como papel, metal, plástico y vidrio, y el 70% de los residuos de construcción y demolición para el año 2020.

Pero como siempre, nos encontramos con dos principales problemas;

Por un lado el poco interés estatal por solucionarlo, realizando tímidas políticas de reducción de residuos,  en vez de endurecer fiscalmente (impuestos) toda empresa que no recicle y beneficiar a la que si (subvenciones), o invertir dinero en concienciar a los ciudadanos, o incentivar un comportamiento responsable de los consumidores. Se debe establecer una infraestructura con la que se pueda reciclar eficientemente, e incluso fomentar a nivel mundial el programa Retorna comentado anteriormente.


Y por otro lado, falta información, ilusión, y ganas de abrir los ojos y ver realmente que con  pequeñas acciones podemos cambiar muchas cosas. Porque no somos conscientes de la cantidad de residuos que producimos, y el ejemplo está en que sólo el 41% de los europeos piensa que se producen demasiados residuos (encuesta Eurobarómetro, 2011), aunque 9 de cada 10 afirman que separan algún tipo de residuo para reciclar.

Como hemos comentado, además de reciclar, también hay otros actos que podemos hacer para producir menos residuos como tener más en cuenta los factores medioambientales  a la hora de comprar un producto contribuyendo a un uso más inteligente de los recursos escasos. Estoy hablando de comercio justo, de etiquetaje ecológico, de agricultura biológica, e incluso de de estrategias simplyfing como los fregans o dumpsters, que profundizaremos en otros artículos.


This is your world, this is our world.

jueves, 5 de enero de 2012

Cambio climático inminente. Objetivo 20-20-20 de la Unión Europea. ¿Es posible?




Concepto de cambio climático definido por la convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC, 1992) “cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos comparables.”

No hay mejor día como hoy para hablar sobre el cambio climático, son cerca de las doce de la noche de un 5 de enero, noche de Reyes, y estamos a 19 grados en Palma de Mallorca. No es una excepción, llevamos un diciembre y un inicio de año muy anormal (y aún hay políticos que creen que el calentamiento global es un cuento “chino”).

Bueno, para situarnos dentro de la actualidad europea sobre este tema es primordial hablar de los objetivos  fijados por la Comisión Europea a finales de 2008.

Una construcción de una Europa más eficaz en su gestión es crucial para la seguridad económica y ecológica mundial, y para ello es esencial realizar políticas pensadas en el desarrollo sostenible y dejar atrás, de una vez por todas, el modelo de crecimiento anterior basado en el consumismo despiadado y la explotación sin control de los recursos naturales, para empezar a desarrollar seriamente el emergente paradigma de la sostenibilidad en el que nuestros valores, visiones científicas y modelos socioeconómicos se abran a nuevas formas de relación con la naturaleza.

Para ello la UE propuso un paquete integrado de medidas para conseguir nuevos y ambiciosos objetivos de cara al 2020. Con la mirada al desarrollo sostenible, término que se refiere al crecimiento de una economía atendiendo a las necesidades del presente sin comprometer las de las generaciones futuras, se busca una economía que genere pocas emisiones de carbono y un uso más eficiente de la energía. Por esta razón, se propuso el triple objetivo para todos los Estados miembros.

-       Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 20%.

-       Ahorrar el 20% del consumo de energía mediante una mayor eficiencia energética, además, en cada país el 10% de las necesidades del transporte deberán cubrirse mediante biocombustibles.

-       Promover las energías renovables hasta el 20%.

La idea esencial que se quiere trasmitir es que continuar con estos patrones actuales de desarrollo e insostenibilidad del uso de los recursos son un peligro para todos los seres vivos, y hacen más dependiente a la economía europea del abastecimiento externo. Así que un uso más inteligente de los recursos, una visión más clara de las políticas a largo plazo, y una inversión en innovación ecológica, puede ayudarnos a conseguir los objetivos climáticos y energéticos que nos hemos propuestos.

La Comisión Europea también ha empezado a trabajar en los objetivos climáticos más allá del 2020, concretamente con fecha objetivo 2050, para defenderse de la competencia de las principales industrias de tecnología limpia que hay en la actualidad como China, que a pesar de ser uno de los principales emisores de GEI, es a su vez, el que más invierte en energías renovables con la mitad del mercado solar mundial.

Está claro que para conseguir estos objetivos deben aumentar las inversiones hasta situarse en una media de 270.000 millones de euros anuales. Así que si la UE cumple sus objetivos, además de ahorrar millones de euros anuales en costes energéticos, crearía nuevos puestos de trabajo y mejoraría la salud de la población.


Pero el principal problema es que para conseguir estos objetivos la UE ha anunciado diferentes medidas a adoptar por los Estados miembros, y estos las han promovido de manera distinta, sin que haya un consenso ni una línea a seguir clara, ya que muchas solo son recomendaciones, sin obligar a los Estados a realizarlas, y más aún con la crisis del euro que ha tambaleado la continuidad de la Unión Europea.

Como siempre los intereses a corto plazo se cruzan con los grandes y necesarios objetivos del planeta, y un ejemplo muy reciente es la fuga de una serie de países del Protocolo de Kyoto. Pero la realidad es que cada día nacen 364.000 bebes en el mundo y este mismo año hemos llegado a la escalofriante cifra de 7.000 millones de personas en todo el planeta y se prevé llegar a los 9.000 millones en 2050. A pesar de que Europa parece tirar del carro, unos países mucho más que otros, no puede generar una revolución energética sostenida si otras grandes potencias no arriman el hombro.

Para acabar el sermón me gustaría recordar que España es uno de los países más vulnerables al cambio climático, una amenaza que puede afectar gravemente a la disponibilidad de los recursos hídricos, la biodiversidad y los ecosistemas naturales, la erosión, la disminución del estado de las costas y la salud humana vinculado al aumento de las temperaturas y fenómenos meteorológicos extremos.

Así que en la medida de lo posible debemos intentar realizar todas las acciones posibles que esten a nuestro alcance para reducir las emisiones que generamos e insistir a los gobernantes de turno que arrimen el hombro y que no esperen que lo haga el siguiente que ocupe su lugar, porque tal vez ya será demasiado tarde.

This is your world, this is our world.